el lavadiario ¡Donde lavamos, la vemos y te la comentamos!
Adrián Portillo
Proyectar lo que soy a través de la voz es algo simplemente sensacional. Trabajar por y para la radio me hace sentir mejor, algo así como una renovación. Lo cierto es que cuando el micrófono se enciende, algo dentro de mí también se inicia, quizás sea la capacidad para proyectar todas mis ideas, mis fantasías y más atrevidas acciones. Mi nombre es Adrián y soy locutor certificado categoría “A” número 33817 avalado por la Secretaría de Educación Pública. También soy comunicólogo, o mejor dicho y para hablar con propiedad, Licenciado en Ciencias de la Comunicación, egresado del campus San Rafael de la Universidad del Valle de México. Conocí la radio cuando era estudiante, visité instalaciones de empresas radiofónicas y sin duda este hecho lo disfrutaba enormemente. Al entrar en esos edificios, al ver las cabinas, al apreciar los micrófonos profesionales, o simplemente al mirar el foco rojo encendido encima de las puertas de las cabinas, hacía que una alegría inexplicable brotara desde mis adentros. Quizás simplemente es el llamado de algo que se refleja y que me invita a poder expresarlo. En la vida normal soy un ser bastante tímido, pero el micrófono lo arregla bastante bien. Como si se tratara de una terapia de autoestima, el micrófono hace que pueda sentirme pleno al estar al aire. Comencé a trabajar en radio desde hace varios años y lo cierto es que cuando terminé la carrera, tenía mucho miedo a quedarme solo frente al micrófono, le tenía miedo a estar “al aire” y no saber qué decir. Para superar mi miedo, entré a la estación de radio universitaria del campus donde yo estudié; Resonancia XR57 es su nombre. Fue desde esos inicios cuando el micrófono y yo nos hicimos amigos, pude perderle el miedo y aunque todavía me impone, ese instrumento me dejó conocer una parte de mí que hoy disfruto de una forma increíble. Hacer radio se convierte en pasión y en aliciente. En distracción y oficio. En terapia ocupacional y en una fuente inagotable de tensión por lo que el siguiente programa trae consigo. Hacer radio es como un misterio que nunca acaba por entenderse y por tal motivo hay que continuar haciéndolo, quizás para que al final pueda entenderme a mí mismo. El Lavadiario, es más que un proyecto radiofónico, es parte de mis sueños hechos realidad, trabajar por un proyecto que surgió como una aventura mental y que hoy me lleva a volar para ver paisajes sorprendentes. Sobra decir que disfruto hacer mucho este programa, espero que tú puedas disfrutar de igual forma al escucharlo, porque hacer radio es un ejercicio recíproco de los que estamos delante del micrófono y los que están delante de un aparato receptor. Es un juego que jugamos ambos y que disfrutamos a la distancia. Espero que tú y yo podamos seguir jugando y conviviendo por mucho tiempo a través de lo fantástico que es un medio de comunicación como lo es la radio. ¡Porque al final tú y yo somos radio! .

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